Viste cuando decís que YA FUE, pero no confías en vos misma, no te crees capaz de poder hacerlo?
Bueno, así es como me siento yo ahora.
Pero esta vez me tiene que salir loco, yo entiendo que puede llegar a ser difícil, pero hay que ser honestos, no queda otra salida al drama. Y estoy cansada del drama, es hora de un poco de comedia.
Sé que cada persona va a pagar por todos sus errores, ya sea si me perjudicaron-lastimaron o no.
Yo me banqué cosas muy feas, pero es hora de que me toque vivir cosas lindas también, yo también me las merezco.
Cuestión, como dije en alguna otra ocasión, si le tengo que dejar de hablar a alguien para mejorar cierta situación, lo hago, sin dudar ni un solo segundo.
Y es lo que va a pasar ahora, por segunda vez.
Mala o buena suerte, mala o buena vida, no lo sé.
Sólo sé que estoy podrida de la gente y de toda su mierda, cuando la gente no tiene la madurez suficiente para bancarse la tuya.
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27.11.11
9.8.11
It's just one of those things you'll have to get over it.
Me llevó dos años y medio volver a encontrar una normalidad en mi vida.
Volver a encontrarme y a definir quién soy y definir quién quiero ser.
Fue mucho trabajo, y no voy a dejar que ahora se vaya todo por la borda.
Es el día de hoy que no entiendo cómo me llevó tanto tiempo superar todo lo que viví.
Osea, ¿dos años y medio?
Por esos dos años y medio pasaron un montón de personas, amigos y giles que pretendían ser amigos, enemigos, música (MUCHA música), familia, diferentes hogares, risas, lágrimas, gritos, discusiones, enojos, y un millón de cosas más.
Hicieron falta todas estas cosas y muchas más, para llegar al lugar donde estoy hoy.
Y todavía no lo puedo entender. Me cuesta entenderlo.
Pude haber evitado todo esto.
Pude haber dado un paso al costado. Pude haberme cambiado de escuela. Pude haber estudiado. Pude haber cortado ciertas relaciones antes de tiempo.
Pero no lo hice.
No.
Y ahora estoy acá.
Pero yo nunca me hubiera imaginado que todo esto me iba a pasar, y que iba a terminar así. Que iba a perder a una parte de mi familia muy importante, aunque solamente fuera una persona, y a varios amigos.
Y nunca lo voy a terminar de entender, porque yo era una piba perfectamente normal. No bueno, eso es mentira. Pero podríamos decir, que era bastante común.
Es el día de hoy, cuatro años después, que sé que no soy una más del montón.
Todas las cosas que pasé en los últimos años, me convirtieron en la persona que soy hoy. Me hicieron darme cuenta de la persona que soy, y de la persona que quiero ser. Me perdí, me descubrí y me encontré.
Todo esto pura y exclusivamente una cosa: para ser felíz.
(Y para volver a ser Leila Villares, claramente.)
Volver a encontrarme y a definir quién soy y definir quién quiero ser.
Fue mucho trabajo, y no voy a dejar que ahora se vaya todo por la borda.
Es el día de hoy que no entiendo cómo me llevó tanto tiempo superar todo lo que viví.
Osea, ¿dos años y medio?
Por esos dos años y medio pasaron un montón de personas, amigos y giles que pretendían ser amigos, enemigos, música (MUCHA música), familia, diferentes hogares, risas, lágrimas, gritos, discusiones, enojos, y un millón de cosas más.
Hicieron falta todas estas cosas y muchas más, para llegar al lugar donde estoy hoy.
Y todavía no lo puedo entender. Me cuesta entenderlo.
Pude haber evitado todo esto.
Pude haber dado un paso al costado. Pude haberme cambiado de escuela. Pude haber estudiado. Pude haber cortado ciertas relaciones antes de tiempo.
Pero no lo hice.
No.
Y ahora estoy acá.
Pero yo nunca me hubiera imaginado que todo esto me iba a pasar, y que iba a terminar así. Que iba a perder a una parte de mi familia muy importante, aunque solamente fuera una persona, y a varios amigos.
Y nunca lo voy a terminar de entender, porque yo era una piba perfectamente normal. No bueno, eso es mentira. Pero podríamos decir, que era bastante común.
Es el día de hoy, cuatro años después, que sé que no soy una más del montón.
Todas las cosas que pasé en los últimos años, me convirtieron en la persona que soy hoy. Me hicieron darme cuenta de la persona que soy, y de la persona que quiero ser. Me perdí, me descubrí y me encontré.
Todo esto pura y exclusivamente una cosa: para ser felíz.
(Y para volver a ser Leila Villares, claramente.)
14.5.11
Cosete unas alas y volá de acá.
Con lo de hoy, creo que ya te diste cuenta de que cambié. Definitivamente lo hice. Ya me chupa tres huevos lo que digas o pienses de mí. Aunque todavía les de bola con sus comentarios estúpidos, ya la verdad, me cansé de ser la Leila que ustedes quieren. Es hora de ser quien realmente quiero ser. Y mejor prepárense. Lo de hoy, NO FUE NADA.
NADA.
NADA.
Don't forget.
Solamente con ganas de escribir un poco.
Hay tantas cosas en las que pienso. Cosas que pensé que nunca iba a pensar, cosas que no debería, como cosas sin importancias, o cosas que son demasiado para mi edad, pero como que, está que piense en esas cosas.
Dejando de lado que siempre vivo persiguiéndome por nada, porque soy una idiota y pelotuda grandota, es la verdad, cuando tengo que tomar una decisión, es increíble las vueltas que le doy. Cómo consulto con los pocos amigos que siento que me quedan en el curso, y a partir de esa opinión o respuesta, me decido. No es que me decida, si no que, me hacen sentir segura de las cosas que siento, y es otro punto de vista.
El tema es ese. Toda la gente que conocés, todos tus amigos, inclusive tus familiares y profesores pueden influir mucho en tus decisiones. Por lo menos, es lo que me pasa a mí. Las opiniones de mis amigos son muy importantes para mí porque ellos lo son. Y hay opiniones que quizás me importan un poco más que las otras, les doy otro valor. Es muy difícil despegarte de un grupo, yo lo estoy haciendo por segunda vez, porque se siente tan bien. Es como una brisa fresca, es como darte cuenta de que no todo está perdido, y que no estás tan sola como antes. Es darte cuenta. Es eso. Hay que darse cuenta cuando tu lugar se terminó en un grupo. Y es lo que me pasó a mí. Ya no quiero seguir sufriendo por las mismas pelotudeces una y otra vez, y no quiero seguir torturandome pensando que yo siempre soy la del problema. Y ya no me sentía más cómoda, y como siempre, me escapé. Y es lo mejor que sé hacer. Pero yo no soy cobarde por eso (un poco sí quizás, bastante, sí) pero sería inclusive más cobarde sino me enfrentara cuando las cosas se pongan peores y tenga que decir mi verdad. Y no me voy a acobardar. Ya no más.
Las cosas cambiaron. Y eso está más que bien. Todo cambio, por más malo que sea, tiene que verse como una oportunidad hacia cosas y personas geniales que nunca esperaste que iban a llegarte a vos. Es hora de empezar a vivir mi vida, en serio, y ya no puedo seguir atándome a los fantasmas del pasado. Por más que quiera, por más que quiera seguir sufriendo y sangrando por algunas cosas, para no dejarme de sentir especial y con una historia, es hora de dejar ir a todas esas cosas que me atan a la Leila de 14, 15 y 16 años. Es hora de vivir la Leila de 17, porque, no importa todo lo que pase, ni todas las cosas por las cuáles tenga que pasar y superar, soy fuerte, y mi historia, la que hoy me hizo Leila Villares, a pesar de todo, siempre va a estar conmigo.
Hay tantas cosas en las que pienso. Cosas que pensé que nunca iba a pensar, cosas que no debería, como cosas sin importancias, o cosas que son demasiado para mi edad, pero como que, está que piense en esas cosas.
Dejando de lado que siempre vivo persiguiéndome por nada, porque soy una idiota y pelotuda grandota, es la verdad, cuando tengo que tomar una decisión, es increíble las vueltas que le doy. Cómo consulto con los pocos amigos que siento que me quedan en el curso, y a partir de esa opinión o respuesta, me decido. No es que me decida, si no que, me hacen sentir segura de las cosas que siento, y es otro punto de vista.
El tema es ese. Toda la gente que conocés, todos tus amigos, inclusive tus familiares y profesores pueden influir mucho en tus decisiones. Por lo menos, es lo que me pasa a mí. Las opiniones de mis amigos son muy importantes para mí porque ellos lo son. Y hay opiniones que quizás me importan un poco más que las otras, les doy otro valor. Es muy difícil despegarte de un grupo, yo lo estoy haciendo por segunda vez, porque se siente tan bien. Es como una brisa fresca, es como darte cuenta de que no todo está perdido, y que no estás tan sola como antes. Es darte cuenta. Es eso. Hay que darse cuenta cuando tu lugar se terminó en un grupo. Y es lo que me pasó a mí. Ya no quiero seguir sufriendo por las mismas pelotudeces una y otra vez, y no quiero seguir torturandome pensando que yo siempre soy la del problema. Y ya no me sentía más cómoda, y como siempre, me escapé. Y es lo mejor que sé hacer. Pero yo no soy cobarde por eso (un poco sí quizás, bastante, sí) pero sería inclusive más cobarde sino me enfrentara cuando las cosas se pongan peores y tenga que decir mi verdad. Y no me voy a acobardar. Ya no más.
Las cosas cambiaron. Y eso está más que bien. Todo cambio, por más malo que sea, tiene que verse como una oportunidad hacia cosas y personas geniales que nunca esperaste que iban a llegarte a vos. Es hora de empezar a vivir mi vida, en serio, y ya no puedo seguir atándome a los fantasmas del pasado. Por más que quiera, por más que quiera seguir sufriendo y sangrando por algunas cosas, para no dejarme de sentir especial y con una historia, es hora de dejar ir a todas esas cosas que me atan a la Leila de 14, 15 y 16 años. Es hora de vivir la Leila de 17, porque, no importa todo lo que pase, ni todas las cosas por las cuáles tenga que pasar y superar, soy fuerte, y mi historia, la que hoy me hizo Leila Villares, a pesar de todo, siempre va a estar conmigo.
13.5.11
Ramen.
Quería escribir un poco. Estoy viendo 'The Ramen Girl' y estoy como Abby. Me olvidé de qué hacer con mi vida. Qué tengo que hacer con mi vida? No lo sé. Sólo sé que ahora estoy teniendo otro punto de vista, y sé que estoy cerca de la tan deseada liberación. Estoy cerca de la verdad, y eso significa libertad.
Llegué a la conclusión de que todas las personas que conocemos en nuestras vidas, nos afectan al punto de dejar de querer estar con ellos y ellas. Llega un punto en que las cosas realmente te empiezan a chupar tres huevos, y creo que éste es mi momento. Supongo que lo que tengo que hacer con mi vida es no dejar que nadie me ate a nada, y defenderme siempre, y que se respete mi persona. Si por eso tengo que dejar de hablarme con ciertas personas y perder amistades, estoy 100 por ciento dispuesta.
Llegué a la conclusión de que todas las personas que conocemos en nuestras vidas, nos afectan al punto de dejar de querer estar con ellos y ellas. Llega un punto en que las cosas realmente te empiezan a chupar tres huevos, y creo que éste es mi momento. Supongo que lo que tengo que hacer con mi vida es no dejar que nadie me ate a nada, y defenderme siempre, y que se respete mi persona. Si por eso tengo que dejar de hablarme con ciertas personas y perder amistades, estoy 100 por ciento dispuesta.
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